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Los cuatro cerebros del hombre

¿Alguna vez nos hemos preguntado; como se creó la especie humana?, ¿qué papel desempeñamos en el cosmos? Y ¿que nos relaciona con lo más antiguo del cerebro?

En cualquier caso, nada es más apasionante para nuestra especie que comprender el origen la causa nuestra existencia.

No aparecimos como una respuesta a la evolución de la especie. Pero tendríamos que preguntarnos ¿en dónde está la herencia de la especie ancestral que se mantiene en nuestro cerebro?, es por ello que está conformado por 4 cerebros, 3 de ellos compartidos con las especies que nos antecedieron: reptiles, mamíferos y primates y uno exclusivo de la humanidad (córtex).

De los reptiles heredamos el cerebro reptiliano, en este residen los recursos para su supervivencia porque en él esta la primera función de un organismo vivo: sobrevivir, pero el cerebro reptiliano se caracteriza también por ser egoísta, individualista y por centrarse en el yo: yo primero, yo segundo, yo tercero, yo, siempre yo.

El cerebro mamífero nos deja como herencia la posibilidad de sociabilización, gracias a este cerebro desarrollamos la comunicación, sin embargo cuando el ser humano enfatiza en su lado negativo, este cerebro no logra ver más allá de su familia; primero está mi familia y luego sigue y seguirá mi familia.

De los primates heredamos el cerebro córtex o primate y su legado está presente en la capacidad de construir instrumentos, gracias a este cerebro los seres humanos formamos grupos sociales más amplios y formamos sociedades, sin embargo es también el cerebro de la violencia, la exclusión, la dominación, la estructura jerárquica en las relaciones, el caudillismo: alguien debe mandar, mi tribu está por sobre todo: “nosotros y ellos”, conmigo o en mi contra.

Finalmente está el cerebro que no compartimos con otras especies; el neo córtex.

Se conoce que este es el producto de la última evolución, en el reside la capacidad de creación, intuición, de crítica, de descubrimiento, es el cerebro a la revisión continua. Este cerebro no concibe la exclusión ni la violencia porque comprende que somos parte de la red de la vida y que el daño es un elemento a un ser de cualquier especie, un daño personal es un daño para todos.

Si aceptamos la teoría evolucionista debemos saber que no somos la cúspide de la creación, somos parte de un proceso que continua, si logramos desarrollar nuestro neo córtex, seremos parte de una nueva especie, si enfatizamos en los elementos negativos de nuestros ancestros, en realidad no habremos superado al mono o primate, somos libre para elegir.

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Sabias Que...

Por regla general, las actividades físicas de resistencia que se pueden practicar en solitario ayudan a normalizar todas las reacciones de alarma desencadenadas ante la aparición de estrés, como el incremento de las hormonas del estrés, el aumento de la presión arterial y de los niveles de azúcar y de grasas en la sangre, etc. Lo importante es que su práctica no sea considerada una carga adicional y en cambio, produzca el mayor placer posible.


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